Los nombres de los personajes 1. El relato realista

Una vez que tenemos más o menos definido el tema de nuestra novela o de nuestro relato, llega la hora de empezar a crear un mundo y llenarlo de vida, de personajes. Diseñar sus comportamientos, sus actitudes o sus motivaciones puede ser más o menos sencillo, pero siempre tenemos el apoyo de la trama, que nos ayuda a situar de manera aproximada las posibilidades que tenemos. Sin embargo, hay un aspecto central de los personajes (y, con frecuencia, de la propia ambientación) que es más aleatorio y que siempre nos da quebraderos de cabeza: los nombres. Puede que en tu novela o en tu relato sólo vaya a haber un puñado de ellos, o incluso sólo dos o tres, pero no debe subestimarse su importancia: pueden ser un soporte muy importante para terminar de ambientar el relato y darle verosimilitud, así que debemos escogerlos bien. Como es un tema complejo y que podría dar mucho de sí, hemos decidido dividir este artículo en dos partes: en la primera, ésta, hablaremos de los relatos basados en la realidad y en la segunda, que podréis leer el martes que viene, nos ocuparemos de los relatos fantásticos.
Los nombres de los personajes en el relato realista
En los relatos históricos, de viajes o basados en algún contexto real, será importante la labor de documentación, y parte de ella tendrá que versar sobre los nombres que lleva o llevaba la gente en ese momento y en ese lugar. Hay documentos que pueden ayudarnos mucho: busca personajes históricos, obras literarias ambientadas o escritas en esa época y lugar, biografías...
Adaptación gráfica de los nombres
Si los nombres que vas a utilizar proceden de una lengua con un alfabeto distinto o que no codifica igual los fonemas (como el inglés), tal vez tengas que plantearte si conviene adaptarlos. En el primer caso, casi siempre tendrás que hacerlo, no sólo para facilitar la lectura, sino también para evitar problemas a la hora de crear un archivo electrónico: no todas las fuentes soportan el código UTF-8 completo; además, si no existe ya un adaptación (o si la que hay no te gusta) siempre puedes crear la tuya propia. En cambio, si el problema es del sonido del nombre (no se lee igual aunque tenga la misma grafía), la decisión dependerá de si la lengua y el nombre en concreto son conocidos (inglés, francés, italiano) o si son más exóticos. Si lo que te interesa es que se reconozca la forma gráfica, no habría por qué adaptarlo; si prefieres que se conserve el sonido, la adaptación es tu mejor baza.
Creación de nombres pseudo-reales
Incluso después de buscar y rebuscar en un montón de libros, es posible que no encontremos nombres suficientes o que no nos gusten por algún motivo: ahí es donde entrará la creación de nombres pseudo-reales. Esta técnica consiste, básicamente, en fijarse en los nombres que hemos obtenido en nuestras búsquedas y tratar de buscar parecidos: sonidos que se repiten, terminaciones, sufijos (hijo de), número medio de sílabas, acentuación (si los nombres son en general llanos, agudos o esdrújulos), estructura de las sílabas (si tienen muchas sílabas vocálicas, si las saturan con consonantes), diferencias entre nombres masculinos y femeninos... Puede sonar complicado, pero para eso tenemos aquí un pequeño ejemplo muy ilustrativo. Hemos tomado al azar unos cuantos nombres turcos, tanto de hombre como de mujer:

Hombre:
Volkan, Mehmet, Emre, Fatih, İskender, Kemal, Ömer
Mujer:
Ayşe, Beyza, Didem, Elif, Emine, Nesrin, Zehra, Zeynep

Analicemos (grosso modo):
-Casi no aparece la letra 'o', salvo en los de hombre y siempre en primera sílaba
-En los nombres masculinos, aparecen mucho los sonidos /m/ y /n/
-Tanto los inicios como las terminaciones pueden ser en consonante o en vocal indistintamente
-En ambos tipos la 'e' aparece con mucha frecuencia
-Algunos nombres masculinos llevan 'a' en su sílaba tónica
-No hay una mayoría de nombres femeninos con 'a'
-No aparecen dos consonantes seguidas en la misma sílaba
-La mayoría de los nombres son de dos sílabas, aunque también se encuentran de tres
-Las estructuras silábicas con más recurrencia son consonante-vocal-consonante, vocal-consonante y consonante-vocal, aunque también las hay sólo vocálicas, tanto con uno como con dos sonidos, sobre todo en los femeninos.

Una vez que hemos hecho estas observaciones, estamos listos para crear nombres que puedan sonar reales. (En este caso concreto, es bastante fácil conseguir un montón de nombres con una sola búsqueda en internet, pero nunca está de más hacer un poco de investigación). Sólo tendríamos que ir siguiendo esas directrices y echarle un poco de imaginación para modificar esos nombres de una manera creíble (ya sabemos, por ejemplo, que Zedra no es una posibilidad, porque tiene dos consonantes seguidas en la misma sílaba, pero que Zeyra sí sería factible) o para crear nombres nuevos con cierta verosimilitud.

En un relato realista, los nombres de los personajes deben resultar creíbles. Por ello, es muy importante documentarse y buscar en textos históricos. No obstante, no siempre tienen que ser reales: a partir de unos pocos nombres, siempre podemos crear muchos más si los analizamos con cuidado y le echamos un poco de imaginación.

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